Héctor Ansaldi es un símbolo del teatro y la televisión de la ciudad, pero su vida ha distado de asemejarse a un oasis. Extrañas historias han signado sus días, desde un secuestro extorsivo en la década del setenta hasta la errancia europea más bizarra.
Autor: Edgardo Pérez Castillo
Periodista, guionista y trompetista criado en Rosario. Dediqué mi camino periodístico a la difusión de la cultura de esta ciudad durante 18 años como redactor y editor de Cultura en Rosario/12. Desde 2008 como productor y guionista en Señal Santa Fe. Y ahora, también, haciendo Barullo.
Foto: Sebastián Vargas Existe en Rosario un linaje de música popular que tiene a la canción como sostén y a la frontera ciudad-río como geografía primordial. Amplificada dentro del cancionero litoraleño, esa tradición encuentra uno de sus puntos originarios en la figura de Chacho Muller y trascendencia en la obra de Jorge Fandermole, nombres fuertes…
Está a punto de cumplir 82 años pero sigue dedicado a full a su tarea de productor de espectáculos. “Son más las cachetadas que los éxitos”, aclara. Recordó sus épocas de gloria en la sala Aureliano y pidió por el Puerto de la Música.
Pablo Feldman es uno de los comunicadores más reconocidos de la ciudad. Su especialidad es la política pero sueña con comentar fútbol, una de sus pasiones junto con la familia. Polémico, valora el dinamismo de los más jóvenes pero siembra dudas en torno al alcance de su formación. Amante de su profesión como pocos, no piensa dejarla jamás, aunque aspira a dejar de levantarse a las seis de la mañana.
Hijo de artistas, se va haciendo camino en Buenos Aires. “Hago lo que sé hacer”, dice y repasa lo hecho el año pasado: llenó dos veces el teatro donde montó su obra “La violencia de la ternura”, entrevistó al presidente Alberto Fernández, a Jack Black y a Pepe Mujica, hace radio con Malena Pichot y televisión abierta.
Adquirió prestigio como periodista aunque su apuesta personal más fuerte es por la literatura, tanto en la ficción como en el poema. Rosarino hasta la médula, ama a su ciudad pero ha sabido encontrar un lugar propio en Buenos Aires. En extenso y hondo diálogo con Barullo, Reynaldo Sietecase contó: “La literatura me protegió”. Y en cierto momento, una confesión brotó espontánea: “¡Ojalá uno tuviese un editor en la vida!”.






