Aunque la escritura estuvo siempre en su vida como un medio para contar historias, el destino fue moldeando un giro hacia la ficción que se erige alrededor de otra mujer: Silvana Aguirre, la oficial de policía que terminó de perfilarse como estrella protagónica de una saga con la reciente novela “Pobres corazones”, editada por Penguin Random House.
Autor: Edgardo Pérez Castillo
Periodista, guionista y trompetista criado en Rosario. Dediqué mi camino periodístico a la difusión de la cultura de esta ciudad durante 18 años como redactor y editor de Cultura en Rosario/12. Desde 2008 como productor y guionista en Señal Santa Fe. Y ahora, también, haciendo Barullo.
El gran saxofonista de la ciudad Rubén “Chivo” González –acaba de publicar un disco– revela que la memoria es un músculo que se ejercita selectivamente. “Yo siempre escuché jazz, me metí en ese túnel, que es un túnel muy, muy ancho”, dice el Chivo.
Prolífica, desprejuiciada, incansable, la escritora rosarina que hace años vive en Capital cuenta su experiencia, pone al placer como centro del oficio y habla del amor por la ciudad donde nació y en la que quiere ser sepultada. “Acá en Buenos Aires te pasa algo y no se te acerca nadie”, confiesa.
“Atípico”, como él mismo lo afirma, el hombre que el intendente Pablo Javkin puso al frente de la cultura rosarina dialogó extensamente con Barullo y puso las cartas sobre la mesa. Frontal y picante, se despreocupa de las apariencias y rompe con la burocracia: “Yo laburo con el alma de la gente”.
Coki Debernardi es uno de los compositores más interesantes que dio la música hecha desde Rosario. En este reportaje repasa los días en Cañada de Gómez, donde todo empezó, la formación de la mítica banda Punto G, de sus Killer Burritos acompañando a su amigo Fito Páez por Latinoamérica, del padre grande de dos hijas chicas y la posibilidad, aun en pandemia, de seguir componiendo.
El consagrado y a la vez popular actor rosarino resulta atípico en el medio en que se mueve. Lúcido, exigente y crítico, confronta de manera cotidiana con un universo donde las redes imponen la ley de la frivolidad. Y aunque afirma que es “leche hervida”, cree que los años han moderado su ímpetu y le han otorgado mayor sabiduría. Una charla a fondo.






