Pablo Javkin: “El acceso a la cultura también depende de la diversidad”

Foto: Héctor Rio

“La política es imaginación, y la imaginación se conquista leyendo”, dice Javkin en una extensa entrevista a Barullo. Recorre la línea de tiempo: los padres, los libros, la militancia en el radicalismo, el día que le dijo a Alfonsín que dejaba Buenos Aires para volver a la ciudad aunque algunos insistían con que él era su sucesor. Es el político que promete dar pelea cultural contra la idea de que “el culpable es el otro”. Y es también el electo jefe de la comuna que piensa que la cultura pública es mejor si permite que broten expresiones emergentes y disímiles.

Raúl Alfonsín en un acto de campaña en plaza Montenegro, previo a las elecciones de 1983. Los primeros comicios electorales en el Superior de Comercio, a mediados de los 80. Los almuerzos familiares, ineludibles, de cada sábado en casa de Marcos, su abuelo comunista. Una carrera en silla de ruedas por la pendiente de calle Tucumán sólo por aceptar el desafío de su amigo Fabricio Simeoni. Los nacimientos de su hijo e hija. En cada imagen Rosario aparece como escenario principal en la vida de Pablo Javkin, el intendente electo que supo ser el joven maravilla del radicalismo argentino y niño mimado de Raúl Alfonsín; el amante de la literatura de Roberto Bolaño que hace más de una década se lanzó a recorrer México siguiendo los pasos del autor chileno; el lector voraz que sabe de letras pero esquiva las publicaciones; el abogado que desandó la profesión en aquellos (pocos) años en los que no ejerció cargos políticos. El hombre que entiende la pluralidad como una clave para gobernar en los tiempos que corren. El que conoce de triunfos, pero dice haber aprendido de las derrotas. El político que buscará gobernar Rosario de la mano de una convicción: la imaginación al poder.

Javkin es un hombre de letras. “Siempre leo. Es fundamental para nutrir. Creo mucho que la política es imaginación, y la imaginación se conquista leyendo”, explica a Barullo quien en sus años de alumno ejemplar en los talleres de Marcelo Scalona estableció una amistad inquebrantable con el poeta Simeoni, un pilar fundamental en su proceso de recuperación tras el grave accidente automovilístico que sufrió en diciembre de 2005. De las impredecibles jornadas que tenían al Rengo Simeoni como epicentro, Javkin fue cosechando amistades dentro del amplio universo de la cultura rosarina.

Y siguió alimentando así una formación cultural que nació en el entorno que le brindaban Eduardo y Mirta, profesionales de la medicina pero amantes de las artes; y que se nutrió también en los períodos vacacionales en dependencias del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. “En esas vacaciones había un nivel de debate político alto y los coordinadores de la recreación era gente más vinculada a los movimientos culturales, entonces también de muy chico empecé a vivir eso”, narra el nuevo intendente rosarino, que tuvo su primer cargo como delegado escolar en el Superior de Comercio, cuando comenzó a vincularse con la Franja Secundaria. Desde entonces, su trayectoria política no tuvo descansos. Aunque sí reglas claras: “La única condición en casa era que no me llevara materias. Mis viejos habían participado en la época universitaria, mi papá un poco también en la recuperación democrática. En mi casa siempre hubo lecturas, libros, poesía, música, muy ligada a eso. Con lo cual hubiera sido muy antinatural negarse. De hecho les gustaba, pero no tenía que llevarme materias, era como el piso de exigencia. Después en la universidad era igual: tenía que recibirme y hacer la carrera a tiempo”.

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