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Barullo en papel Cultura

Visto & oído

El Perseguidor

Indudablemente una voz enfática y de contornos envolventes funciona desde que la radio pidió permiso para ser parte de una comunicación que ofertaba un mundo de información y sensaciones y pudo, con el correr de los años y según el programa de que se tratase, hasta cambiar los estados de ánimo de la audiencia. Es cierto que las modalidades de escucha han variado con la llegada de las nuevas tecnologías pero todavía hoy es posible disfrutar de un envío que proponga un tiempo suspendido del ordinario, haga navegar con buena música y surque las olas de la literatura en sus distintos formatos a través de la irrupción de textos con buena puntería. Y también es verdad que una voz con las virtudes mencionadas compone una parte esencial para sostener la riqueza sensible de la propuesta. El envío radial “El perseguidor” es un buen ejemplo de todo esto. Su conductor permanente y dueño de esa voz con el toque de distinción que hace “parar la oreja”, Esteban Vázquez, dice que la intención del envío fue “construir un espacio cuya atmósfera estuviera hecha de textos y músicas de distinta procedencia”.

Conducido originalmente por Ariana Moretti y Vázquez, en “El perseguidor” se conversó con Egberto Gismonti, Pedro Aznar, Diana Bellessi y Claudia Masin, por citar sólo algunas de las figuras del universo musical y poético que allí hablaron. Arrancó allá por 2006 en Radio Fisherton y en 2018 se mudó a Radio Universidad, siempre por las noches, con esa tónica que lo convertía en un espacio atravesado por climas y conversa casi íntima entre los conductores, entrevistados y oyentes.

Con Vázquez hablando como si estuviera en el living de su casa con una copa en la mano y la respiración que viene tras un sorbo. 2021 encuentra a “El perseguidor” en Radio Sí 98.9, con las inflexiones de Vázquez en el micrófono y un formato (ya grabado) de podcast con audios de WhatsApp de gente respondiendo consignas puntuales y leyendo textos propios y ajenos. Y a tono con la época, los programas van directo a Spotify a modo de episodios.

La vuelta completa

Deudor del título homónimo de la primera novela del gran Juan José Saer, La vuelta completa –como itinerario que recorre los mismos caminos mientras cambia la escena que se percibe– es un envío televisivo cuyo objetivo fue poner de relieve cuestiones tales como imágenes y voces, trayectos, pasajes de memoria, los días que corrían por entonces –fue grabado en 2006– que conforma un mapa variopinto pero de indudable pertenencia a una identidad, la santafesina, a través de encuentros con hacedores culturales o habitantes que testimonian sobre sitios y sucesos. La idea tuvo anclaje en la investigación histórica para que aquellos aspectos rara vez ostensibles para un público amplio se hicieran visibles y entraran en contacto –visual, a veces el más potente de todos– con espectadores de la geografía provincial.

El equipo estuvo integrado por periodistas, historiadores, realizadores y productores, quienes encontraron, en una estrategia diseñada, aquellas manifestaciones propias de cada región o departamento para concretar esa tarea de rescate, considerado esto, a medida que se sucedían los unitarios, como el valor más destacable por sobre otros varios. Con imágenes de archivo y entrevistas del presente van sucediéndose la inquietante y trágica historia del balneario santafesino más famoso: la laguna Melincué; el humedal y enclave jesuita de admirables sistemas productivos en Reconquista; las formas de pensar y concebir el cine de realizadores de la provincia; la otra invasión interior del gobierno de Sarmiento aniquilando aborígenes e implantando fortines en un vasto territorio de Santa Fe.

Son estas, entre muchas otras, algunas de las historias tratadas en “La vuelta completa”, que pueden verse nuevamente en la señal 5RTV con intacta vigencia y atractivo dinamismo visual. Verónica Solina, Cecilia Vallina, Pablo Romano, Edgardo Pérez Castillo, Gabriel Zuzek, Fernando Romero, Paula Contino, Lisy Rodenas y Patricia Vitola son quienes armaron esos viajes.

Beatitudes / Luciano Ruggieri

luciano ruggieri
Luciano Ruggieri. Foto: Sebastián Vargas

Nada más sugestivo para abrir un disco que esa odisea minimalista de sigilosa belleza llamada Allinale (Para Alina), que el estonio Arvo Pärt compuso a mediados de los 70. Digamos que un tema así, en esta versión de Luciano Ruggieri y el grupo que lo acompaña, predispone a cierta devoción para entregarse a lo que sigue. Esto ocurre en Beatitudes (2020), un registro con un título de reminiscencias sacras como el de su anterior Salmo (2017), donde Ruggieri entrega técnica, energía y espiritualidad –esto último no tan frecuente en la escena vernácula– en equilibradas dosis y sostenida combinación con una formación que hace de la comunicación musical un vehículo emotivo, como lo prueba la admirable lúdica de percusión y guitarras en el tema homónimo al título, también de Pärt, o el encantador andamiaje de guitarras en Coral. Como un leve “pechazo” para caer definitivamente en su escucha, la interpretación de Lord, Help Me To Be, de Alice Coltrane, impacta en su cadencia y es una prueba elocuente de la afinidad sonora que logran estos músicos. Una marea rítmica casi física se desprende de este tremendo tema que ilumina tanto como el original de la mujer del genial John.

Hay en los temas de este disco una particular concepción en el desarrollo de las versiones, que suenan virtuosas aun tratándose de composiciones  austeras en su armado –Wayfaring Stranger, Rising Sun Blues y Alfa & Omega, canciones tradicionales de jazz – como si Ruggieri y Cía incursionaran en audaces modulaciones para reflejar sensiblemente su posibilidad expresiva. Y es este el elemento predominante en Beatitudes, la entrega grupal sin divismos en la búsqueda de un modo de entender la música que ejecutan, una búsqueda empática, sin adornos, que privilegia la inspiración para transmitir un punto de vista sobre las emociones originales.

Rodrigo Agudelo en guitarra; Sebastián López en guitarra; Lucas Polichiso en órgano, Ezequiel Dutil en contrabajo; Liza Polichiso en voz y Luciano Ruggieri en batería hicieron este disco hipnótico (editado por BlueArt), que revela la potencia de una creativa reunión musical.

Por Juan Aguzzi

Editor del diario El Ciudadano, periodista cultural, coautor de La Rosa Trovarina, libro sobre la historia de la Trova Rosarina. Escritura y cine, escritura y música y escritura y un sándwich de queso, con eso digo presente todos los días.

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