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Un Concejo de puertas abiertas

En esta nueva edición de Open House, el Concejo Municipal abrió sus puertas. Asistió numeroso público atraido por una experiencia colectiva que impulsa el acercamiento de la comunidad con el patrimonio de Rosario y la revalorización de espacios históricos.

Open House es un Festival de Arquitectura- una fiesta de puertas abiertas- como señalan sus organizadores y quienes lo llevan adelante, pues durante 48 horas, cada año, cientos de lugares de la ciudad, se abren para invitar a conocer los interiores de sus propias manzanas, colmando calles, veredas y espacios de personas curiosas y con ello, de historias. Una de las sedes visitadas durante el fin de semana fue el Concejo Municipal de Rosario.

Nacido en Londres, “Open House” se celebra en más de 50 ciudades de todo el mundo, y abre las puertas de diversos edificios de gran valor arquitectónico, cultural e histórico, que habitualmente se encuentran cerrados al público, para que toda la comunidad pueda conocerlos  de manera gratuita.

El Palacio Vasallo

Sede del Concejo Municipal de Rosario desde 1952, el Palacio Vasallo forma parte del patrimonio histórico de la ciudad y fue construido en 1911 por el ingeniero Alejo Infante, a pedido del médico cirujano Bartolomé Vasallo.

El recorrido comenzó en el ingreso principal, situado en la esquina de Córdoba y 1° de Mayo y con el acompañamiento de varias guías, preparadas para la ocasión, voluntarias del Open House, los visitantes caminaron por el Salón “Puerto Argentino” que ofrece los primeros esbozos de este edificio lleno de historia.

Luego, aún en la planta baja, se accede al Salón de los Acuerdos, “Dr. Lisandro de la Torre”, que esconde- además de un mobiliario de ensueño- pequeños secretos domésticos que los visitantes escuchan sorprendidos.

Antes de abandonar la planta, una parada obligada y con la mirada hacia arriba, para poder apreciar el famoso vitraux del techo.

Uno de los detalles que llama la atención en esta visita y al recorrer las escaleras para poder acceder al Salón Oval, es el imponente y significativo retrato de Manuel Belgrano que recibe a todos quienes llegan al Concejo Municipal.

Es uno de los puntos que suscita mayor interés en cada uno de los grupos que transitan el edificio, en el marco de este recorrido por el Palacio Vasallo. La obra que atrapa las miradas y motiva las emociones de los visitantes, es un retrato digitalizado de Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, realizado por el artista y diseñador Ramiro Ghigliazza, quien se basó en apuntes del médico personal del prócer y en relatos históricos.

Ghigliaza trabajó para concretar la digitalización, junto a un equipo de historiadores y fotógrafos para obtener como resultado, un retrato digital del prócer que fue entregado al Concejo Municipal, en el año de los 250 años del nacimiento de Manuel Belgrano y a 200 de su muerte.

Llegados ya a la planta alta, quienes transitan por este recorrido propuesto por Open House, se encuentran con la oficina de la Presidencia del Concejo. Es una antigua “sala de conversación” de la familia Vasallo que ofrece a los visitantes la experiencia de comprobar su especial acústica.

En la misma planta, otro de los puntos destacados de la visita y que quienes recorren solicitan con entusiasmo, es la entrada al Recinto de Sesiones. Se puede ingresar al mismo y contemplar su magnitud y elegancia desde las gradas, que es el lugar donde se sitúa el público y la ciudadanía en general que puede asistir a las sesiones.

Llama mucho la atención el mobiliario, la funcionalidad y el diseño que resalta por su cuidado y delicadeza en detalles además de los múltiples usos que el edificio alberga más allá de las tareas legislativas y en particular, del espacio de las sesiones, resaltando entre ellas, las actividades que se llevan adelante con las escuelas, como Concejales por un Día y Alumnos al Concejo.

Allí, entre los datos de la construcción, aspectos técnicos y materiales de la misma y curiosidades de las formas, surgen también referencias a lo más rico de esta iniciativa que resulta ser ese entrecruce que se produce entre la gente, la arquitectura y el gobierno de las ciudades.

El recorrido del Palacio concluye en la terraza, un punto panorámico significativo de la ciudad que permite una vista particular del Monumento Nacional a la Bandera y el río Paraná. Destaca además, para el conocimiento de quienes recorren por primera vez este sitio, el descubrimiento de nuevas miradas sobre la ciudad y sobre este edificio emblemático y particularmente significativo para los ciudadanos.

Se aprecia la belleza de la cúpula, el aprovechamiento del espacio y la funcionalidad del sistema de luces que alberga, lo que permite la iluminación en diferentes tonos para conmemorar fechas e hitos importantes y visibilizar problemáticas que las organizaciones de la sociedad civil acercan como propuestas al Concejo Municipal.

Edificio Anexo «Alfredo Palacios»

La segunda parada se realiza en el Anexo “Alfredo Palacios”, situado en 1° de Mayo 945, que ha sido puesto en valor recientemente. La restauración que se llevó adelante abarcó las fachadas y además, un meticuloso trabajo manual para recuperar los vitrales, marquesinas y detalles de la casona.

La casa neocolonial y de tres plantas fue construida en 1928 por Silvio Miraglia y sus espacios fueron adaptados a oficinas donde funcionan administrativamente cada una de las comisiones que integran el Concejo Municipal.

Allí, entre la curiosidad de quienes recorren por primera vez, surgen las preguntas por la utilización de las mismas y la admiración por las características de los mobiliarios y materiales que el tiempo no ha dejado ocultar y persiste.

La admiración entre los asistentes surge a partir de pequeños detalles que hacen descubrir a los más jóvenes, las historias cotidianas de quienes habitaron estos espacios y a los más grandes, rememorar con nostalgia recuerdos que afloran mientras se recorre la casona y se suben o bajan sus escaleras.

El silencio de la mañana, los sonidos de una ciudad que se despierta y los colores que comienzan a vislumbrarse pintan de un modo nuevo la sencillez y simplicidad de ambientes que sin duda, encierran memorias vividas.

Los pequeños balcones, los patios y las terrazas deleitan a quienes a medida que transcurre la visita, descubren los interiores y al hacerlo, imaginan historias de quienes allí vivieron comprobando que la forma más clara y rápida de aprendizaje es una experiencia directa y personal.

La propuesta, que está dirigida a todos los habitantes de la ciudad de Rosario interesados en visitar una selección de edificios privados y públicos de valor cultural, histórico, patrimonial y arquitectónico, es de carácter abierto y gratuito.

Por Redacción Barullo

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