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Costumbres rosarinas

Si el tiempo que esperé colectivos en Rosario lo hubiera usado para estudiar, hoy sería médico, abogado y tocaría el piano como Horacio Salgán.

Cierta ves en la fiesta rosarina llamada -de la colectividades-, se produjo un milagro: En el quiosco de Bélgica vendían choripán.

En las canchas de Rosario se vende la gaseosa más saludable del mundo: 75% de hielo y agua, 25 de Coca Cola.Y la cobran como a un Jack Daniels.

Un rosarino es capaz de celebrar un gol durante 50 años. Solo aquí, en la ciudad de la pasión.

Un rosarino se indigesta con ese y eres y en algún momento de la conversación dirá: Que me Veniiii…!

De acuerdo a los que cuentan, se calcula que cuando estuvieron en Rosario, a Queen lo vieron 1.200.000 personas.

Lo más difícil de Rosario es que mozos y camareras miren a la mesa que atienden.

Cuando se inauguró la peatonal Córdoba, se formó una cola de media cuadra para tomar té Cachamay. Era gratis.

En los bares de Rosario se inventó ponerle dos maderas con mariposas al diario La Capital.Se lo llevaban.

Los rosarinos fundieron La Gula. Nunca más nadie puso un pico libre de pizzas. Conozco a uno que fue expulsado por insaciable.

El rosarino cruza en rojo el semáforo, estaciona en cualquier parte, dobla adonde está prohibido, habla por celular manejando, tiene prioridad ante el peatón, se adelanta por la derecha, putea a todos, frena de golpe.

Gloriosa frase de un famoso habitante de Saladillo: “En Rosario se agotan las cintitas coloradas en las tiendas de calle San Luis. Se teme mucho a la envidia”

Entre los rosarinos y la facturación, hay algo personal.

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Barullo 20 ya está en la calle

Es uno de los mejores comunicadores de radio de la ciudad, además de destacado periodista político y director de Rosario/12. Pablo Feldman cree que hoy se hace un periodismo en el que “es más importante tener razón que decir la verdad”, y advierte sobre “el advenimiento de generaciones sin formación académica y profesional”