Categorías
Barullo en papel Cultura

Las historias cantadas, la práctica de censar y un viaje a través de la música latinoamericana

Recomendaciones de Juan Aguzzi.

Invitame un café en cafecito.app

Ciudad malandrina / Adrián Abonizio y la Máquina Invisible / discos

No hay mejor forma de decirlo que con una frase hecha: Adrián Abonizio vuelve por sus fueros con su flamante segundo disco de tangos “Ciudad malandrina”, sobre todo en el sentido de demostrar su valía, sus cualidades intrínsecas, evidentemente las que lo situaron bien cerca del tango aunque su prolífica obra musical esgrimió patente de canción urbana y rockera y hasta coqueteó con el folclore tamizado en su arraigo citadino. Pero el tango siempre estuvo ahí, en las letras o cadencias por donde corre el río de la incertidumbre de la vida, donde los cielos estrellados o los paraísos perdidos se funden en el reflejo de una vía, donde el amor, la traición o el desprecio, una novia robada o el secreto confesado conforman un paraje inevitablemente transitado.

Ese latir tanguero ya respira en buena parte de las canciones de Abonizio, amén de su actitud, la de quien nunca espera nada extraordinario porque ya rumbear con convicción lo sostiene en el imperecedero espíritu de esa rítmica. Y no es exagerado decir que se ha vuelto aún más tanguero al escuchar “Ciudad malandrina”, porque allí se pone de manifiesto su exigencia con la sonoridad, ampliada en la ironía y resistencia de su lírica, y donde los infatigables pesares de la cultura popular conducen la trama de las historias cantadas, a las que si se busca un hilo es posible imaginar un fantasma que surgiera de Artl y Marechal.

La orquesta de  jóvenes de La Máquina Invisible –que integran Guido Gavazza, Manuel Martínez Serra, Pablo Galimberti, Facundo Jaime y Mauro Rodríguez– parece haber encontrado en los temas de Abonizio el calce justo para desplegar una impecable técnica en la interpretación. Y Abonizio se mueve con su imbatible fraseo en el seno de esa fresca orquestación, sobre arreglos que ostentan personalidad y buen gusto. Hay algo creíble y conmovedor en esa lograda combinación entre la poética feroz e iluminada de Abonizio –y en cómo canta además– y ese toque algo piazzolleano –clarísimo en la introducción de piano y violín de “Quedate un poco más”, entre otros pasajes– surgido de la juvenil orquesta. En los temas que componen el disco brillan con luz propia el alusivo a la tempestuosa Rosario contemporánea y homónimo al título; el andariego valsecito de “Bar de copas”; el existencialista “Alba de garúa”; la desolada canción “Taxi”, a la que solo el fuelle intensivo y unos jugados acordes de piano vuelven tango; el insondable y exquisito “Juan de noche”; el cadencioso y arrabalero “Un guasap de Perón”, cuya letra es un certero artefacto humorístico que opera sobre el tópico del General, Eva y las pulsiones de un fin de época; el valseado y cinético “Una abeja en la luna”.

Con experiencia en el lomo, Abonizio da otro paso en las infinitas posibilidades del tango, tal vez sin abandonar la inspiración de aquel original “Tangolpeando” (BlueArt, 2013), en su habitual estilo fatalista e incorregible, pero ahora cincelando melodías desde la perspectiva de una confiada madurez.

El censo / serie web

Además de recabar datos personales y de ubicación espacio-temporal, un censo podría abrir la puerta de historias interiores en las viviendas donde se lleva a cabo. Seguramente de muchas cosas se enterarán los censistas que luego guardarán con celo profesional o contarán a sus afectos.

La serie “El Censo”, que capitanean Elena Guillén y Pablo Romano desde la dirección encontró en esa modalidad –la de la práctica de censar–, que tiene lugar cada tanto, una fuente de historias que reflejan el acontecer o la deriva de los moradores de las viviendas, todas ellas resultado de las complejidades de las relaciones, de los equívocos, de los malentendidos, de las injusticias, de los dolores difíciles de sanar. Los impulsores de cada uno de los ocho capítulos de alrededor de media hora son dos jóvenes –Tulio y Ana–, también ellos con ineludibles cargas existenciales al hombro, que timbrearán las puertas y descubrirán un mundo donde se sentirán tocados de una u otra forma y hasta se servirán de esas vivencias para cotejar el peso específico de las propias.

Con guion de Guillén, en tono de comedia dramática y con marcado sesgo costumbrista, personajes y situaciones se suceden sin solución de continuidad, incluso relacionando a protagonistas de un capítulo con otros hechos o protagonistas de otros, en el marco de un barrio rosarino clase media. Para la pareja de jóvenes censistas este trabajo será un aprendizaje, un desvío de los pesares cotidianos porque en cada casa verán la amplitud del campo de batalla, donde se suceden no una sino mil confrontaciones. Un primer episodio ya define a los jóvenes censistas y su entorno y presenta a una instructora –una profesora algo jubilosa y dotada de un certero sentido común– que será el preámbulo de los episodios siguientes, cuando se inicie cada jornada de censo.

Lo que la mujer indica a los censistas sentados en un aula y sobre las preguntas que deberán formular  –¿quién es el jefe de familia?, ¿cuántas personas viven en esa casa o cuántas durmieron allí la noche anterior?, entre otras–, será el puntapié para que tres hermanas díscolas aparezcan “embarradas” en las disquisiciones sobre una herencia; para que dos hombres y una mujer –una de aquellas hermanas– caven un jardín en busca de un cofre que guarda afectos de alguien que ya no está;  para que una pareja de desavenidos accidentados muestren que lo único que pueden compartir es el anuncio televisivo de la muerte del ex presidente Kirchner; para que una equilibrista circense rememore glorias pasadas en su presente de miseria; para que otra pareja despareja asuma un tercero en discordia; para que un padre de cuatro niños intente no desfallecer en su cuidado, y para que la madre de esos mismos niños se escape a descansar y oculte por un rato un nuevo embarazo. También, claro, para que la joven censista que buscaba ser concertista de piano, comprenda que eso no es para ella aunque ame la música y para que el joven censista vuelva a creer en que puede competir como ciclista en una carrera internacional en San Luis.

Los experimentados actores Andrea Fiorino, Gustavo Guirado, Miguel Franchi, Salvador Trapani, Laura Copello, Ofelia Castillo, Claudia Schujman, Adrián Giampani, Paula García Jurado, Vilma Echeverría, Martín Fiumato, Viviana Trasierra y los más nóveles Santiago Pereiro y Agustina Rudi animan con solvencia a los personajes principales de este fresco que refleja acertadamente algunos visos de la condición humana. Ganadora del concurso de Series de Ficción Federales para Televisión Digital Argentina del Incaa, la serie tuvo producción ejecutiva de Ariel Vicente y el propio Romano; la fotografía fue de Cristian Ferreira da Cámara; el montaje de Ernesto Figge, la música de Alexander Panizza y Alejandro D’Ippolito y la dirección de arte de Tati Babini.

La Clave / radio

No pocos son los músicos latinoamericanos casi desconocidos en buena parte de los países de este orbe. Algunos son muy talentosos pero de escasa circulación en redes o de poca presencia en streaming o, simplemente, sus canales de difusión no van más allá de su lugar de origen o de otros cercanos.

Actualmente, un programa de Radio Nacional se ocupa de ponerlos en escena, es decir, de presentarlos ante la audiencia haciendo escuchar sus voces y contando sus historias en estos tan difíciles tiempos de pandemia. También aparecen algunos grandes nombres como Silvio Rodríguez, Caetano Veloso o Rubén Blades. Se trata de “La Clave”, el envío radial que conduce el músico y conductor Fena Della Maggiora, cuyo declarado objetivo es el de “difundir la música de toda América”. Con su particular estilo entre locuaz y mesurado, Della Maggiora se ocupa de aclarar que él es músico y no periodista, lo que le permite, según él mismo cuenta, una llave diferente para llegar a cada entrevistado. Y esto le funciona muy bien con todos porque surge una familiaridad que permite indagar no solo en los conceptos musicales que los artistas desarrollan sino en la visión de conjunto que tienen sobre las particularidades de la música de su región y su relación con la vida política y social, y hasta de sus, a veces, nada fácil orígenes.

El programa, que cuenta con la colaboración de Alicia Beltrami, se propone como un viaje a través de la música latinoamericana –de los países de la Patria Grande, como señala Della Maggiora– en todos sus géneros, y aborda desde músicos consagrados hasta las expresiones, bandas y solistas más desconocidos para el gran público. Vayan entonces algunos ejemplos de entrevistados poco difundidos pero sumamente conscientes de su lugar como artistas y trabajadores de la cultura popular que pueden escucharse por el streaming de Radio Nacional los sábados entre las 17 y las 19.

Así puede escucharse al cantautor chileno Manuel García –que cuenta con un singular registro vocal y tiene seis discos grabados–, reflexionar sobre el detenimiento de la vida ordinaria que supuso la pandemia y la posibilidad de pensar sobre lo que hizo musicalmente. También a Pepe Alva, cantautor peruano y precursor en la fusión de rock y pop con géneros tradicionales como el folclore andino.En la entrevista Alva refiere la influencia de la cultura peruana en la región y reivindica las tradiciones musicales latinoamericanas; o el acordeonista y rey del vallenato colombiano Egidio Cuadrado, quien describe el origen del ritmo de ese género y sus infinitas variaciones Asimismo habla del rol que tuvo para posicionar al vallenato como una música referencial en la región y su influencia en las nuevas generaciones.

Publicado en la ed. impresa #19

Invitame un café en cafecito.app

Por Juan Aguzzi

Editor del diario El Ciudadano, periodista cultural, coautor de La Rosa Trovarina, libro sobre la historia de la Trova Rosarina. Escritura y cine, escritura y música y escritura y un sándwich de queso, con eso digo presente todos los días.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *