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Barullo en papel Cultura

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“40 abriles” / miniserie

La Guerra de Malvinas es un trágico episodio histórico del cual se seguirá dando cuenta indefinidamente. Ocurrirá en libros, películas y en cuanta manifestación artística ese hecho continúe interpelando con sus connotaciones siempre singulares y nunca enteramente descubiertas. La miniserie de ficción 40 abriles es un ejemplo reciente de que siempre es posible echar una nueva mirada sobre el conflicto que condenó a la muerte a muchísimos jóvenes argentinos. El proyecto surgió de la denominada Maratón Audiovisual impulsada por el Ministerio de Cultura santafesino y la UNR y consta de seis capítulos de entre 24 y 26 minutos cada uno. Fue realizado por profesionales y estudiantes de carreras audiovisuales en una articulación de creación colaborativa. Las historias se grabaron en una sola locación y un solo día con hasta cuatro actores por episodio. De marcado tono naturalista pero con acertado ritmo y condensación dramática, los capítulos muestran diversas facetas del conflicto desde relatos simbolizados por las ausencias, los fantasmas, el reconocimiento de los cuerpos de los soldados víctimas, los últimos momentos vividos con los jóvenes antes de convertirse en combatientes, las promesas hechas en el campo de batalla. El anillo de Alicia, La nota, Lluvia, Clase 63, Cambio y fuera y Agua son los títulos de estos relatos que vuelven a poner en cuestión las injusticias, las pérdidas irreversibles, las marcas del destino, lo incomprensible y absurdo de una guerra no deseada a la que condujeron los golpistas militares en ese funesto 1982. Acertados encuadres (que expanden las posibilidades de la puesta en un solo set) y una dinámica interpretativa llena de matices producen un compacto y atractivo resultado. En la dirección de los capítulos participaron Francisco Bonadeo, Roque Olguín, Miler Blasco, María Laura Mó, Nicolás Cefarelli y Carolina Cairo sobre guiones de Francisco Bonadeo, Martín Romero, Sofía López, Roque Olguín, Miler Blasco, Patricia Suárez, Nicolás Cefarelli, Luz Pignatta y Carolina Cairo. El brillo actoral lo pusieron, entre otros, Luis Machín, Francisco Alonso, Gladys Temporelli, Lorenzo Machín, María Inés Mascia, Leandro Federico, Miguel Bosco, Carolina Diez, Griselda Montenegro, David Zoela, Raúl Felipe Calandra, Mauro Sabella, Manuel Melgar, Santiago José Pereiro, Carolina Cano, Hernán Rossa, Zahir Perrín Schujman, Mateo Berti Tallarico, Milo Solari, Santino Resta, Julián Pesce, Adriano Espinosa Catalán, Adrián Giampani, Miguel Franchi, y puede verse por la plataforma Contar.

“Circulantes” / Spotify

No es nuevo, ya hace un buen tiempo que el contenido en audio llamado podcast está ganando terreno en el universo de las propuestas tecnológicas bajo demanda y va camino a aumentar su popularidad. Es en esa línea que el podcast llamado Circulantes estrenó su cuarta temporada en donde vuelve a desplegar su intención de que se tome conciencia de la necesidad de un diseño urbano amigable con el medioambiente y para ello ya están disponibles los dos primeros capítulos de una serie de ocho que ofrece esta nueva entrega. Repensar las ciudades, la circulación y las transformaciones que van teniendo (o sufriendo) son algunos de los tópicos que trata Circulantes a través de dinámicas conversas con expertos en distintas competencias relacionadas al tema o eje de ocasión. Cada episodio cuenta con entrevistas donde se abordan determinados aspectos de la movilidad, la seguridad vial, el diseño urbano, los medios de transporte disponibles y las variables puestas en juego a la hora de recorrer las ciudades. Los entrevistados suelen ser sociólogos, expertos en seguridad vial, diversos artistas que argumentan sobre los modos de circulación que se produce en las urbes. En esta nueva temporada el podcast aborda la movilidad dentro y desde el conurbano, el fenómeno cada vez más presente de la gentrificación y lo que puede desprenderse del caminar como concepto. Las miradas y puntos de vista son de Nicolás Artusi, The Walking Conurban, Marou Rivero y Edgardo Scott, entre otros, quienes son referentes de las temáticas abordadas. El periodista y locutor Federico Fritschi es quien anima Circulantes y lo hace a partir de un dinámico relato sobre la gentrificación, es decir cómo se modifica la fisonomía de un barrio hasta casi desaparecer de él toda huella reconocible. Una banda de sonido bien aceitada sostiene las inflexiones del conductor que en un primer episodio charla con el periodista cultural y autodenominado flaneur Nicolás Artusi acerca de qué significa exactamente la gentrificación, quien toma como ejemplo el porteño barrio de Palermo con la expulsión de los vecinos originales. Para contribuir a describir el concepto, se escucha también a la autora canadiense Leslie Kern –traducción mediante– comentando su libro La gentrificación es inevitable y otras mentiras. Poco después, para abundar sobre el tema, hablará el sociólogo e investigador uruguayo radicado en New York, Ricardo Klein, que describe la transformación del legendario barrio del Soho cuando sus fábricas desocupadas fueron el lugar elegido por artistas de todo tipo para vivir y tener sus talleres, espacios luego asediados por sectores más pudientes que encontraban allí el modo de vivir rodeados de hechos culturales. A la vez, retomando la conversa con Artusi, que tiene chispas de humor, Fritschi aprovecha para invitar a los oyentes a que cuenten si conocen, por ejemplo, más Palermos –que los que mencionó el periodista porteño para señalar que ahí está hoy el centro de Caba–, y lo hagan saber a través de las redes sociales de Circulantes. Así se pasará por las particularidades y diferencias, la construcción y las vivencias, la inclusión y la exclusión en los distintos espacios de las ciudades, en síntesis, el impacto que produce el diseño urbano –como la construcción de edificios en los antiguos barrios– sobre los ciudadanos. La producción general es de Florencia Ferramondo, el guion de Alejandra Torres y el montaje y mezcla de sonido de Leandro Mancini.

“Travesía” / discos

Como tantos otros artistas afincados en Rosario (había nacido en Venado Tuerto), el pianista y compositor Gustavo Beytelmann se exilió tempranamente cuando la violencia de los grupos paramilitares preanunciaban el golpe cívico-militar del 76. Antes había tomado lecciones de composición con el maestro Francisco Kröpfl y compuesto la música de varios filmes nacionales de gran predicamento como La Maffia, de Leopoldo Torre Nilsson; Quebracho, de Ricardo Wullicher y Los gauchos judíos, de Juan José Jusid. Beytelmann vive en París desde aquel exilio y allí se reencontró con Astor Piazzolla –en 1977, cuando tocó en el Olimpia con su octeto–, a quien ya conocía en Argentina por haber sido convocado por el gran bandoneonista a tocar en su formación. En junio de 2003 estuvo nuevamente en Rosario y dio un show en el Parque de España; ese concierto fue grabado y este año el sello local BlueArt Records lo dio a conocer con el nombre de Travesía. Allí Beytelmann tocó con el contrabajista Roberto Tormo y el bandoneonista Víctor Hugo Villena –dos músicos con un afiatado sentido del ritmo– un repertorio con composiciones suyas y una buena cantidad de piezas de Duke Ellington que él mismo arregló. El resultado es un intenso paisaje sonoro de gramática propia que tiene en la exploración de los matices tangueros su timón (por momentos con aires de Piazzolla) pero a la vez orbita con ligereza y gravedad por lo que de suyo tienen los temas de Ellington, conformándose como un registro diferente y original. Suenan ahí temas como el mismo Travesía, que da título al disco, compuesto por Beytelmann, en el que despliega un lenguaje rítmico que exhibe una emotividad tonal cautivante; el vehemente Contrabajeando, de Troilo y Piazzolla, que Beytelmann viste de fértiles compases; la hermosa milonga compuesta en los años 50 por Julián Plaza llamada Nocturna, homenajeada con calidez enfática por el trío dejando fluir y entrelazando los motivos. Otra milonga lenta que sobresale es Satin Doll, también de Ellington, donde puede escucharse la versatilidad estilística de Beytelmann para volverla una pieza casi nostálgica; Raíces, otro tema de gran inspiración, compuesto según cuenta el pianista–entre temas puede escucharse a Beytelmann presentándolos y refiriendo algunos detalles al público que asistió esa noche– cuando llegó a París en 1977 y quería expresar su bronca por ser arrojado de su país; Caravan, ese clásico de Ellington que compusiera su trombonista Juan Tizol y que el maestro del piano desarrollaría y ahora Beytelmann hace suyo con personal impresionismo al iluminarlo con ocurrentes fraseos. Así, Travesía es un disco sorprendente donde los arreglos de Beytelmann prodigan formidables instancias –hasta límites insospechables– de tango contemporáneo, todo a partir de un pulso inquieto que parece modelar el espíritu en bruto de los temas para transformarlos y compartirlos.

Por Juan Aguzzi

Editor del diario El Ciudadano, periodista cultural, coautor de La Rosa Trovarina, libro sobre la historia de la Trova Rosarina. Escritura y cine, escritura y música y escritura y un sándwich de queso, con eso digo presente todos los días.

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