No quiere aparecer en las fotos con su rostro en primer plano. Entiende que no es necesario, sugiere que si hay una imagen a reproducir es la del aparato con que capta los paisajes sonoros de la ciudad, como el chorro de agua en el laguito del parque Independencia.
Su labor es ser un escucha urbano, tener el oído atento y una sensibilidad particular para captar mensajes humanos, animales, maquinales.
Un paraviento de color gris recubre y protege a la pequeña y poderosa grabadora Zoom H2N, con cinco micrófonos incorporados, de las interferencias.

Se llama Adolfo Corts, pero todos lo conocen como Corcho. Anda por el mundo con el “bicho” tecnológico y su mochila protectora y dirige el proyecto Sonidos de Rosario. Tiene con sus aliados una web donde están todos los que pusieron sus voces, sus historias.
–Yo haría una convocatoria a gente que lea textos en cualquier lugar, que hable por Whatsapp, que deje mensajes en radios, que sean muchas voces diferentes, con sonoridad de la ciudad, barrios… –me contestó una vez cuando le propuse una idea a desarrollar.
Creo que estamos a tiempo.
Fotos: Sebastián Vargas

