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La Editorial Municipal de Rosario, un proyecto que perdura y se afianza

Con numerosos libros y discos publicados, la mayoría de autores locales y de la región, la experiencia de la Editorial Municipal de Rosario se destaca a nivel nacional en términos de política pública sostenida durante tres décadas.

A punto de cumplir treinta años de sólida trayectoria, la Editorial Municipal de Rosario (EMR) se ha ganado un lugar como uno de los proyectos de publicación de autores vernáculos más reconocidos y respetados en la Argentina e incluso en el exterior –prueba de ello es su participación en la gran Feria del Libro de Frankfurt en 2016–. Con la particularidad de que a ese espacio en el campo editorial la EMR lo cosechó y ocupa desde el sector público, más precisamente desde el nivel del Estado de menor escala, es decir el de un municipio, y encima del llamado interior del país.

A pesar de los múltiples vaivenes económicos y sociales, y en el medio de las transformaciones tecnológicas y de consumo cultural que se verificaron en estas tres décadas, el sello lleva publicados cerca de trescientos libros, amén de más de una centena de discos. La mayoría de los escritores e intérpretes de esas creaciones son rosarinos y de la región metropolitana, y han incursionado en géneros tan variados como la novela, el cuento, la poesía, la crítica, el ensayo, la historia, la no ficción, el arte, la literatura infantil y el teatro. Las producciones no se quedan en casa, sino que circulan por todo el país a través de la distribuidora Periférica (que cuenta con tienda online) y Melopea Discos.

Para armar su nutrido catálogo, accesible a través de la página web www.emr-rosario.gob.ar la EMR selecciona a sus autores por medio de concursos que lanza periódicamente, aunque también se destacan las antologías y desde hace veinte años los rescates de la memoria literaria de la ciudad. De hecho, entre los volúmenes más buscados por los lectores se encuentran la poesía completa de Aldo Oliva (de primera y segunda edición en 2003 y 2016 respectivamente); la obra poética y pictórica de la trebolense Emilia Bertolé (de 2006 y 2019); y la antología Rosario ilustrada (de 2004, 2008 y 2012), que reúne ochenta textos entre poemas y fragmentos de relatos, novelas y piezas teatrales con nuestros barrios y calles como escenarios reales o imaginarios.

A este dato lo revela Oscar Taborda, desde hace trece años al frente del sello que depende de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad. El director añade que también tienen una importante demanda “varios títulos de la colección Naranja de crónica y de la Serie novela corta, como los de Mario Castells y Francisco Bitar, a los que tuvimos que reimprimir varias veces”.

De estos pagos

La editorial fue creada por ordenanza en julio de 1992, durante la gestión del entonces intendente Héctor Cavallero, con el confeso objetivo de publicar y difundir la producción literaria de estos pagos. Enseguida, hacia 1994, sumó un sello discográfico desde el que salieron al ruedo álbumes de música contemporánea y clásica, pop, rock, canción, folclore, tango y jazz, entre otros géneros. Hasta el 96 el responsable fue el escritor Héctor Sebastianelli, luego pasaron también por el cargo Gary Vila Ortiz, Elvio Gandolfo, Martín Prieto y Pedro Cantini.

“En el transcurso del tiempo la editorial amplió sostenidamente su catálogo, con colecciones nuevas de crónica, nouvelle, fotografía e historieta; se conformaron diversos equipos de trabajo y se incorporaron pasantes de la Universidad Nacional de Rosario; fue habilitado un stand para la comercialización de los libros y los discos en la peatonal Córdoba esquina Corrientes”, enumera Taborda, él mismo escritor, a lo que hay que añadir la participación y presencia permanente de la EMR en ferias de libros, así como la realización de recitales y conciertos.

Si desde el comienzo de la pandemia de coronavirus la actividad del organismo se vio muy afectada, este año se presenta más prometedor y con iniciativas de distinto calibre en carpeta. “Estamos preparando un libro con material inédito de Fausto Hernández (poeta y dramaturgo rosarino), una biblioteca digital con el resto de su obra poética, la reedición de varios títulos agotados, la publicación de un tercer volumen de la Colección Infantil de Cuento, con cuentos escritos por chicas y chicos, un nuevo eBook y la versión digital de libros que ya teníamos en papel”, anticipa el actual director de la EMR, muy cerca de dos novelas cortas recién salidas de imprenta.

Se trata justamente de títulos que surgieron de un concurso de carácter regional realizado en 2018, con un jurado que integraron Alan Pauls, Luis Sagasti y Vera Giaconi, y por el que el sello ha publicado a autores de las provincias de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Misiones.

Novedades

Tapa del libro Te compré girasoles

“Son dos nouvelles muy atractivas, casi cinematográficas”, define el editor a las novedades, y para dar prueba de su perspectiva postula incluso a los directores de una eventual versión audiovisual. “Te compré girasoles, de María Angélica Vicat, es una novela dramática ambientada en Corrientes que, se nos ocurre, debería ser filmada por Clarisa Navas”, afirma Taborda, y propone a la original realizadora correntina que irrumpió en la escena nacional en 2017.

En tanto “Harina de carnaval, de Raúl Novau, es un viaje iniciático a través de la selva misionera a principios de los años 60, que podría haber sido rodado por Leonardo Favio, o por el primer Lisandro Alonso”, insiste en referencia a otro joven director argentino de cine independiente.

Tanto Novau como Vicat tienen en común haber sido finalistas de aquel concurso que hace tres años ganaron la entrerriana Belén Sigot con Vacas y la escritora de la ciudad de Santa Fe Analía Giordanino con La Ripley. Los dos nacieron a mediados de la década del cuarenta y urdieron historias que transcurren en la Mesopotamia argentina.

De hecho Novau dialoga con Barullo desde Posadas, el lugar donde se afincó y desarrolla no solo la profesión de médico veterinario sino su vocación literaria como autor de relatos, novelas y obras de teatro. También la ciudad de la tierra colorada es el punto en el que comienza la travesía de su personaje principal, un muchacho llamado Elías que se sube a un Bedford amarillo para acompañar a un tío camionero hasta la frontera con Brasil. El objetivo es transportar un cargamento de harina; en el camino las aventuras y peripecias se interpondrán como un destino.

Tapa del libro Harina de carnaval

“Me siento un escritor  de la región”, admite Novau con acento cantarino. “Es decir, dada la ubicuidad geográfica de nuestra provincia entre fronteras, pertenecemos a una región cultural que abarca a la vecina Paraguay, parte de la zona sur del Brasil y la articulación con el nordeste argentino. Esta es mi región de pertenencia por historia, léxico, mitos comunes, caracteres de una idiosincrasia compartida”, sostiene, y eso se advierte desde la primera línea de su nouvelle, repleta de imágenes en las que se cuelan términos propios del portugués y el guaraní. Será por eso que hacia el final, el libro incluye un glosario con palabras como acutí (conejo), lluviarada (lluvia fuerte) o pireca (fritura de harina y agua).

Un vocabulario rico, específico y denso, al igual que el follaje de la selva y lo salvaje, acompañan y traman este viaje plagado de descubrimientos para el protagonista, que ahora nos enteramos está basado en las propias experiencias juveniles y en recuerdos del autor. Nacido en la localidad correntina de Sauce en 1945, Novau confiesa haber recurrido a la memoria autobiográfica para componer su relato de ficción, narrado en primera persona en forma de crónica, y que bien podría encuadrarse dentro de lo que se conoce como novela de iniciación o aprendizaje.

En la historia de Vicat también hay una joven ocupando centralidad, aunque quien habla –o mejor dicho le habla, incluso desde el propio título– es la voz incisiva de la madre. “Si bien tengo varios cuentos sobre realidades incómodas, ésta es la única novela, y es testimonial”, asume desde Villa Giardino, Córdoba, donde vive tras haber pasado por varias provincias, entre ellas Corrientes. Allí, entre la capital y Mercedes, se cuece el drama familiar evocado a la distancia en detalle, a través de un lenguaje coloquial que va encadenando circunstancias sin dar tregua durante sus cien páginas.

“Quería comprender por qué sucedió algo que no debería haber pasado, no fue una cosa elaborada”, añade Vicat sobre el proceso de escritura de Te compré girasoles. Años después de los hechos que aborda la novela, y que constan en un expediente judicial, esta mujer que fue maestra, periodista y librera –entre otros oficios– sintió la necesidad de plasmar en el papel una experiencia fortísima que involucra a una de sus seis hijos. “Durante una semana escribí. Corregí algunas cosas. Lo guardé y no lo volví a tocar. Cuando supe del concurso lo envié”, concatena.

Si el relato de su compañero de colección Novau se desarrolla casi siempre en espacios exteriores, con predominancia de un paisaje exuberante en el que la intriga va tallando una atmósfera oscura, de inquietud, aquí los peligros no provienen de personajes o sucesos extraordinarios sino de la propia familia, de las cosas de todos los días que por estar inmersos en ellas no podemos o no queremos ver, hasta que resulta demasiado tarde para desmontarlas. En ese sentido, la inquietud no es menor y el relato golpea porque no transcurre en tiempos remotos o en una cultura ajena sino del otro lado del río Paraná, en el cercano 2003.

Lo próximo

Entre los ejes de trabajo de un futuro inmediato para la editorial municipal, asoma la producción de libros digitales, sobre todo de crítica literaria. “Es un género que hasta ahora estaba escasamente representado en nuestro catálogo”, desliza Taborda, y menciona que el año pasado lanzaron Veinte episodios de la historia de la literatura argentina del siglo XX, una compilación de artículos y estudios críticos publicados entre 1964 y 2020 por profesores o egresados de la carrera de Letras de la Facultad de Humanidades y Artes de Rosario.

“Ya empezamos el proceso de producción de 2021, una antología de ensayos sobre la relación de literatura y vida”, agrega. Ambos libros se coeditan con el Centro de Estudios de Literatura argentina y el Centro de Estudios de Teoría y Crítica Literaria, de la academia de calle Entre Ríos.

Este año también habrá mudanza: desde su sede en el planetario del parque Urquiza, la EMR se trasladará al nuevo edificio de la Biblioteca Argentina Juan Álvarez, inaugurado en 2019.

“Nos gusta pensar que hacemos un trabajo artesanal, particularizado, en el que el diálogo con los autores es muy importante”, reflexiona Taborda sobre la hechura de los libros. Claro que el acento puesto en los lectores no es menos trascendente. ¿Y quiénes son ellos, ellas, elles? “Potencialmente, todo el mundo que lea en castellano y esté abierto tanto a las nuevas expresiones literarias como a las del pasado reciente”, propone el editor y en ese gesto un mundo se abre, sostenido por la perseverancia de una política pública que no dejó de manifestarse y crecer en treinta años, aquí a la vuelta.

Coediciones y otras yerbas

Para la EMR, no solo de publicar obras se trata sino también de trabajar en conjunto con otros sellos e instituciones, en el marco de una determinada escena literaria y cultural en la que deja surco, más allá de los imperativos comerciales. En ese sentido, “las coediciones más destacadas con editoriales independientes fueron El volcán, una antología de historieta latinoamericana que hicimos con Musaraña, un sello de Buenos Aires especializado en el género, y Ouvrard, pinturas y dibujos 1916-1986, que editamos con Ivan Rosado, uno de los sellos independientes más importantes de Rosario”, cuenta Taborda.

No se trata de los únicos casos. “Hemos coeditado más libros con otras áreas municipales y provinciales”, agrega, toma aire y enumera. “Con el Parque de España y Espacio Santafesino (programa del ex Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia) sacamos cuatro antologías de poesía argentina y latinoamericana en el marco del Festival Internacional de Poesía de Rosario. Con el Museo de la Memoria de Rosario editamos tres títulos: El caso Chomicki, Genocidios y Territorio ocupado. Con la Dirección de Diversidad Sexual de la Municipalidad organizamos dos concursos de historieta, uno nacional y otro latinoamericano, y publicamos a lxs ganadorxs en los volúmenes Historieta LGBTI y Poder trans. Con la Escuela de Experimentación en Cine y Fotografía editamos cuatro libros de fotografías tomadas por chicas y chicos de distintos barrios. Con el apoyo del ex Ministerio de Innovación y la imprenta municipal sacamos una serie de plaquetas de poesía (ocho títulos) escritas por las internas y los internos de las cárceles de mujeres y varones de Rosario y los institutos penales juveniles de Alvear, Coronda y Santa Fe. Con dos centros de estudios de la Facultad de Humanidades y Artes editamos el eBook 2021, y en este momento estamos preparando con el Instituto de Estudios Críticos en Humanidades (Iech-Conicet) otro eBook con un título nuestro ya agotado, Los clásicos argentinos”. Este último es una compilación de ensayos sobre las máximas figuras de la literatura argentina de los siglos XIX y XX que había sido publicado por la Editorial Municipal en 2005. Ahora, con el nuevo formato digital, se ofrecerá para su descarga gratuita.

Sin duda, la EMR se fue haciendo un lugar en el campo editorial del país. “Por su catálogo y trayectoria, no solo se destaca entre las editoriales municipales, sino que por su diseño y presencia comparte la misma escena y los mismos espacios con las independientes”, analiza Taborda, él mismo un escritor de proyección nacional. En esa línea, el sello rosarino es habitualmente invitado a participar de las ferias de libros de varias ciudades, de la Feria de Editores (de Buenos Aires) y otros eventos nacionales que tienen por objeto la promoción del libro y la lectura.

La valoración de la poesía

A pesar de que al decir de la santafesina Diana Bellessi, “la poesía ha sido considerada la idiota de la familia en el mundo de las artes, en especial de la literatura”, entre los 300 libros que la editorial municipal ha editado predominan los de poesía, con 63 títulos, seguidos por los de narrativa, que suman 44. Todo un logro y un posicionamiento, más allá del exitismo y las lógicas del mercado.

Se destacan Poesía Aldana, una colección iniciada en 1996 que reúne las obras premiadas en las diferentes ediciones del concurso Felipe Aldana, destinado a poetas de Rosario y su área metropolitana, a las que se le sumaron a partir de 2017 las obras seleccionadas en el Primer Concurso Nacional de Poesía EMR.

La colección Poesía Mayor incluye las obras reunidas de referentes de la poesía rosarina del siglo XX, precedidas por estudios críticos, con galerías fotográficas y detalladas biografías de los autores. Entre ellos Aldo Oliva, Francisco Gandolfo, Emilia Bertolé, Beatriz Vallejos, Felipe Aldana, Arturo Fruttero, Irma Peirano, Facundo Marull y el santafesino Juan Manuel Inchauspe.

Como si fuera poco, a este vasto muestrario se suma una serie de antologías poéticas.

Publicado en la ed. impresa #13

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