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Barullo semanal

Paz a Chick

Rosario, 1995

El Stenway de El Círculo era recién comprado: nuevo y espectacular, pero Chick llegó al atardecer del día anterior a su concierto. Vino con un súper técnico de Stenway que lo acompañó toda su gira: probó el piano, habló algunas cosas con el experto que prestamente desarmó ese piano flamante con las herramientas y repuestos «legítimos» contenidas en un grueso maletín, cambió un par de cuerdas y algún fieltro ante el estupor de la gente del teatro. En poco más de una hora el piano sonaba como Corea quería. Pude saber que luego se puso a estudiar hasta altas horas de la madrugada y también que leía música de compositores “clásicos de diversos estilos y épocas”.

Al día siguiente pude entrar unas horas antes al teatro a oscuras, me senté sigilosamente en la última fila. Bajo una tenue luz, Chick tocaba y tocaba mirando hacia la primera fila de la platea. Allí, debajo de él, se encontraba una pareja y tal vez un menor. Luego de un rato paró de tocar y con esa ancha sonrisa les dijo: “Hey, you guys did come really early!” (¡Hola, ustedes vinieron muy temprano!) La situación me dio un poquito de vergüenza ajena pero los aludidos entendieron y se retiraron sin hacer ruido. Faltaban más de tres horas.

A pedido de un abogado -o procurador local con mucho entusiasmo pero relativo conocimiento- que tenía un programa de jazz que se transmitía semanalmente en un canal de cable TV, le hicimos con Luis Contijoch (un amigo que extraño mucho) un «reportaje» filmado y grabado en VHS. Recuerdo haberle preguntado de su admiración por Horace Silver, sus dúos con Herbie Hancock y por Return To Forever. Nuestro inglés rozaba lo vergonzoso, pero él fue un señor con la mejor de las ondas. Cuando le hablé de mi admiración de su tema “Windows” (joya del disco “Sweet Rain”, también joya de Stan Getz en saxo tenor, con Chick al piano, Ron Carter en bajo y Grady Tate en batería) le dije: “Ahora deberías componer la versión Windows 95”. Me respondió con los ojos bien abiertos y esa sonrisa de un palo verde: “Yes man…”

(Windows 95 fue el sistema operativo para PC´s que impuso a Microsoft y a Bill Gates definitivamente en el mercado).

Repito lo de nuestro inglés tarzanesco (con suerte). Sin embargo, Chick tuvo toda la paciencia y bonhomía de un gran artista y ser humano. Creo que ese material afortunadamente (y piadosamente) se perdió… (pero a escondidas ¡cómo desearía verlo!). Aquel concierto de «piano solo» fue memorable y creo recordar que la concurrencia sin ser mala fue escasa.

Rosario, 2014

Volvió por segunda y última vez, en ese momento con un sexteto “The Vigil” el 26 de agosto del 2014 y fue maravilloso. Muy entusiasmado por semejante experiencia escribí aquella misma noche: “In the wee small hours of the morning”, como dice la canción, ese  día se unieron los Corea (Anna y Armando) y salió… Armando Antonio Corea Corea=Corea2 (al cuadrado).

No hay mejor cosa que perder el temor a un prejuicio en cuestión de minutos. El prejuicio provenía que ayer por la tarde, con la entrada sacada para ver a Chick Corea -costosa para estas Pampas- me empecé a dar manija con que era probable que iba a asistir a una especie de competencia olímpica de virtuosos. Puro prejuicio. Mi decisión de ir a verlo, se fundó en que, en un alto porcentaje de posibilidades, ésta sería la última vez que lo vería en carne y hueso.

Ya la colmada concurrencia del teatro parecía anunciar bondades que se produjeron y confirmaron con rapidez. A lo largo de muchos años y con las escasas apariciones de músicos de jazz extranjeros en Rosario, una sala colmada para esta música no es muy común. Sí, por suerte, hubo excepciones últimamente. Pero para nombrar un solo ejemplo: en 1980 apenas media platea para escuchar al trío de Bill Evans -con Marc Johnson y Joe La Barbera- y en esos casos, la música –increíble- con el escaso entorno por más entusiasta y receptivo que sea, deja un sabor amargo. La excelencia se magnifica con justicia cuanta más gente la disfruta y comparte. Sin dudas. Y eso ocurrió anoche, 34 años después de aquel genial Bill Evans en el mismo lugar, que no tuvo la misma suerte con la concurrencia esa vez.

Salir, recibir la ovación merecida a una trayectoria de primera línea y ponerse como un chico contentísimo con regalo de cumpleaños, hablar con humildad, simpatía y anunciar un tema de Bud Powell… chau prejuicio. Música sonando en el paraíso.

Los otros dos solistas principales: el fogoso saxofonista Tim Garland (¡que sonido!) y el más tranquilo -a pesar de su juventud- Charles Altura, el guitarrista, no me hicieron dudar más que esto iba a ser para recordar.

Sonido cercano a lo perfecto –creo que provisto por equipo humano y tecnológico traído desde allá para esta gira- ni un papel de música en el escenario a pesar de arreglos no simples, por cierto. El de Jobim por decir uno. El grupo apretado en escena y disfrutándose mutuamente. ¡Gol!

Un tango para una película que terminó musicalizando otro (Schiffrin) y dedicado a su madre «Anna’s Tango», sirvió para percibir que un saxofonista de Londres, un pianista de Chelsea (Massachusetts) y un guitarrista del norte de California introducen giros “tangueros” a sus improvisaciones. No sólo son buenos. Además, hicieron los deberes.

El contrabajista cubano, el percusionista venezolano y el baterista de Queens (NY) –para colmo nieto de Roy Haynes- tremendos. ¿Entonces qué?… ¡bingo! A relajarse y gozar durante más de dos horas.

Los detalles finales, la gente tarareando “Spain”, luego los músicos dando la mano en el borde del escenario a todo el mundo, enseguida firmando CD´s en el hall, y sacándose todas las fotos que les pidieron, mientras que ves pasar a todos con una sonrisa de oreja a oreja. Salimos campeones.

Un mensaje de texto de Mariano Ruggieri decía: “Paz a Chick”. Pensé: “No, no puede ser”. Inmediatamente la consulta con el mismo teléfono, vía Chrome y Google certificaron que el irrepetible y admirado Chick Corea había fallecido. Siempre lo vi tan entero, vital y creativo a Corea que me parecía inmortal. Sí, nadie lo es.

Demasiadas pérdidas en estos tiempos, demasiadas.

RIP Armando Anthony «Chick» Corea, uno de los grandes. Paz.

Ticket del concierto. Fue borrado el precio pagado: el valor no tuvo precio.

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