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Historia de un reencuentro

Cecilia Reviglio es rosarina, docente, investigadora y escritora. UNR Editora publicó el año pasado su nouvelle La casa frente al mar, que pasó a formar parte de la colección Confingere. Barullo reproduce parte de la entrevista a la autora disponible completa en tiendavirtual.unr.edu.ar.

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-¿Cómo nace La casa frente al mar?
Me venía dando vueltas la historia de un reencuentro y empecé a escribirla pensando que trabajaría en el formato que en general uso, el de cuento. A poco de empezar me di cuenta de que no podría ser un cuento, que la historia pedía otra extensión, otra estructura. Entonces, empecé a rearmar el plan. Tuve que sentarme a planificar un poco, a definir qué partes tendría, en qué orden. Por supuesto que ese plan fue cambiando a lo largo del proceso de escritura, pero lo necesité como guía para escribir, para tener más claro y por escrito, hacia dónde y cómo iba. El cuento es algo que con más o menos detalles, lo tenés en la cabeza, es manejable. No digo que no puedas perderte en el camino, también puede pasar. Pero en una novela, aunque sea una novela corta como esta, es más fácil terminar en un lugar que no querías. O al menos era mi temor ya que era la primera vez que me animaba a esa extensión.

-¿De dónde proviene el título?
Los títulos siempre me cuestan mucho. Es todo un arte el de encontrar el título de un texto y para mí es un arte esquivo. Sin embargo y aunque tuvo diferentes títulos a lo largo del proceso (todos títulos que no me convencían, que sabía provisorios), cuando encontré este supe, creo que como nunca antes con ningún otro texto, que lo había encontrado, que era ese y no otro, que era el definitivo. Era el título para esa historia. En ese sintagma —La casa frente al mar— se condensan todos los sentidos y los significados que para mí tienen peso en la historia que se cuenta.

-¿En qué te inspiraste para escribir la novela?
No sé si la palabra es inspiración. Sí hay en la novela muchas de mis preocupaciones, de mis cavilaciones: la escritura, el pasado, las relaciones que se terminan, lo que se hace con el pasado y con las relaciones que dejaron de ser. De hecho tengo varios cuentos que abordan el tema de la relación entre dos personas que fueron pareja y ya no lo son. No sé muy bien por qué, pero es un tipo de vínculo que me inquieta, que me genera interrogantes. Y la ficción es una buena manera de ensayar respuestas. Porque como en todo lo que hace a la condición y las relaciones humanas nunca hay una respuesta, sino respuestas posibles. También hay algo con el paisaje marino que me convoca. El escenario del mar siempre me resulta seductor para pensar historias. Es algo que descubrí hace poco cuando de pronto me encontré entusiasmada con diferentes cuentos y novelas que había leído y que lo único en común que tenían eran el escenario de mar, de playa.

-¿Cuáles son tus referencias literarias, aquellas/os que te inspiran?
La desolación de las tramas y los personajes de Onetti; la calidez y la sensibilidad de los textos de John Berger, la escritura como tema en la novela En breve cárcel de Sylvia Molloy, por nombrarte algunas. Como lectora, disfruto mucho de los escritores norteamericanos: Faulkner, Hemingway, Carver, Richard Ford. Y más cercano, aunque no tienen nada que ver con lo que escribo, los cuentos de Samanta Schweblin o Mariana Enriquez.

Publicado en la ed. impresa #19

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Por Redacción Barullo

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