El comedor Paraná, en la esquina de Rioja y Laprida, es uno de los últimos refugios para gente de otras épocas que todavía valora el sencillo acto de conversar. Y nunca hay apuro.
El comedor Paraná, en la esquina de Rioja y Laprida, es uno de los últimos refugios para gente de otras épocas que todavía valora el sencillo acto de conversar. Y nunca hay apuro.