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Barullo semanal Cultura

Políticas y desafíos para una comunicación popular, democrática y federal en Argentina

En  el marco del “Proyecto Ballena 2023: Imaginación Política al Poder”, que se desarrolla  del 13 al 28 de mayo en el CCK y otras sedes, en conmemoración de los 40 años de democracia en nuestro país, la Confederación de Medios Cooperativos y Comunitarios -integrada por la Red de Medios Digitales (RMD), la Federación de Radios Comunitarias (Farco), la Federación de Diarios Cooperativos de la República Argentina (Fadycra) y la  Asociación de Revistas Culturales Independientes y Autogestivas de Argentina (AReCIA), se debatió  sobre Políticas y Desafíos para una Comunicación Popular, Democrática y Federal en Argentina. Mariane Pécora en representación de AReCIA se explayó sobre la gestación de la Ley de Promoción y Fomento a las Revistas Culturales Independientes y Autogestivas -gráficas y digitales- de Argentina, presentada hace 10 años ante el Congreso de la Nación, y que jamás tuvo tratamiento parlamentario. Esta  normativa, de avanzada en los tiempos que corrían, venía a saldar la deuda histórica que la democracia tiene con este importante sector del hacer cultural del país. Transcribimos el  texto que constituyó la intervención de Mariane Pécora, directora del periódico VAS.

Rafael Gómez – VAS

En estos 40 años de democracia las Revistas Culturales Independientes y Autogestivas conformaron un sector significativo en la industria y el acervo cultural de nuestro país. Basta nombrar las que construyeron la historia de la difusión de la cultura argentina, algunas legendarias como: Contorno, Sur, El Escarabajo de Oro, La Maga, Diario de Poesía… y otras que desafiaron censuras -como Humor- para comprender el sentido de reparación de esta ley: ninguna recibió jamás ningún tipo de apoyo, fomento o aliento por parte del Estado.

A partir de la revuelta de diciembre de 2001, se vislumbra  claramente la necesidad de generar otra forma de comunicar. Las nuevas formas de organización social, las empresas recuperadas, los movimientos de trabajadores y trabajadoras desocupados conforman un sujeto social y un público ávido de voces, propuestas y lazos solidarios que den respuesta a la constante estigmatización que promueven los medios comerciales tradicionales. Emergen publicaciones regionales, vecinales, locales, diversas, disruptivas que se identifican y tejen alianzas entre sí y con sus propios lectores y lectoras.

Es así como en 2011 se conforma AReCIA que, en su extensa trayectoria de 12 años, llegó a contar con más de 550 revistas asociadas de todo el país.

Es importante destacar que no nos unió el amor, tampoco el espanto, sino la absoluta falta de políticas estatales para con nuestro sector. AReCIA nos aúna en torno a la imperiosa necesidad tener de una Ley que reconozca, regule y dé soporte económico a las publicaciones culturales independientes y autogestivas de todo el país. Sus destinatarios, además de los editores, editoras y periodistas, son sus propios lectores y lectoras, como también un extenso sector productivo integrado por imprentas (muchas de ellas recuperadas por sus trabajadores), canillitas, distribuidores y pequeños y medianos empresarios.

Es decir, AReCIA conforma un sector con capacidad de generar trabajo genuino.

La Ley de Fomento ingresó por primera vez al Congreso Nacional hace exactamente 10 años, el 13 de mayo 2013, de la mano del entonces diputado Jorge Rivas y contó con el aval de 12 diputados y diputadas del bloque oficialista, entre ellas la actual directora de la CONABIP: María del Carmen Bianchi. Nunca fue tratada, apenas rozó en dos oportunidades la Comisión de Cultura. El cuello de botella tenía su sede en la Comisión de Presupuesto. Nos preguntaban a los y las editoras, de dónde vamos a sacar la plata para conformar el fondo para el Registro. La respuesta estaba a la vista y tenía nombre propio: Distribución equitativa Pauta Oficial. Bastaba con observar los Principios sobre la regulación de la Pauta Oficial y libertad de Expresión, elaborados por la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, para dar forma, razón y soporte a esta Ley.

En 2012, este documento, elaborado tras una serie de fallos de la justicia de distintos países de la región y en especial de Argentina advertía sobre la absoluta ausencia de normas legales que regulen la distribución de la Pauta Oficial. La demanda del diario de Río Negro contra la provincia de Neuquén y la sentencia a favor del diario Perfil fueron dos de los casos  que dieron sustento a este informe.

Sin embargo, en ninguna de las dos oportunidades que ingresó al Congreso de la Nación la Ley de Fomento fue tratada. Y, esto no pasó, porque por entonces la prioridad era sostener a grupos editoriales comandados por empresarios, como Garfunkel o Szpolski,  que,  ante la llegada del macrismo, cerraron sus medios dejando a miles de trabajadores y trabajadoras de prensa en la calle.

A lo largo de estos 40 años de democracia queda pendiente un profundo análisis sobre la disociación entre política verborragica discursiva  y concreción políticas públicas efectivas.

Lo cierto es que el proyecto de Ley AReCIA, tantas veces criticado y muchas más ninguneado, era visionario: se adelantaba a los tiempos que vivimos, a este presente que hoy nos agobia como trabajadores y trabajadoras de prensa. Pues señalaba el futuro del periodismo al visibilizar y consagrar la existencia de otra forma de comunicación posible. Una comunicación capaz de gestionar un medio de comunicación de forma profesional y con una agenda acorde a las necesidades e intereses de su comunidad de lectores, de su territorio de influencia. Pero también era la respuesta a un mundo del trabajo en vías de una profunda precarización. Proponía una transformación positiva, una forma de comunicación que no alentaba la competencia sino la convivencia, la tolerancia sobre los distintos modos de entender y expresar la vida, la unidad dentro de la diversidad y la multiplicidad de voces, en tanto materia prima de la democracia.

Por eso, desde 2012 sostenemos un censo que es la principal radiografía de nuestras publicaciones. Y, sobre todo, construimos juntas un camino para generar herramientas legales, administrativas e impositivas que impulsen, fortalezcan y preserven la producción autogestiva. Es así como en 2013 fuimos la organización pionera en conseguir una pauta compensatoria con el Gobierno Nacional, que facilitó una vía de financiamiento a todas las revistas del país.

Hoy, con orgullo podemos decir que en todos estos años AReCIA, tanto como las redes que integran la Confederación de Medios Cooperativos y Comunitarios, nos hemos transformado en un semillero de comunicadores sociales no formateados por el aparato mediático comercial o corporativo. Profesionales cuya medida del éxito no pasa por el crecimiento individual, sino por el colectivo.

Nuestra meta, la meta de cada una de las revistas que integramos AReCIA no es ser grandes, sino muchas. Multiplicarnos en ideas y en creaciones ES LA TAREA.

EJES DE LA LEY

LAS REVISTAS CULTURALES GRÁFICAS Y DIGITALES  INDEPENDIENTES Y AUTOGESTIVAS INTEGRAN EL PATRIMONIO HISTÓRICO CIUDADANO.

Las Revistas Culturales Independientes y Autogestivas son hijas de la tradición que agita la bandera del hacer cultural ciudadano. Difunden, nutren y amplían el imaginario social, en tanto expresiones y manifestaciones de valor histórico, artístico, antropológico y lingüístico. La ley de Fomento a las Revistas Culturales Independientes y Autogestivas declara bien integrante del patrimonio cultural al trabajo de producción independiente y autogestiva de comunicación cultural por medios gráficos y de Internet en el marco de la Ley de Preservación del Patrimonio Cultural del país.

CREACIÓN DE UN REGISTRO DE PUBLICACIONES INDEPENDIENTES Y AUTOGESTIVAS DE LA COMUNICACIÓN CULTURAL  EN LA ÓRBITA DEL MINISTERIO DE CULTURA DE LA NACIÓN, para:

1. Promover y difundir la inscripción de las publicaciones Culturales  Independientes y Autogestivas gráficas y digitales.

2. Realizar un concurso anual para la conformación de nuevas publicaciones Independientes y Autogestivas de la Comunicación Cultural.

3. Garantizar y proteger la distribución y circulación de las publicaciones inscriptas en el Registro por los canales tradicionales de la actividad.

LÍNEAS DE FOMENTO PARA PUBLICACIONES INDEPENDIENTES Y AUTOGESTIVAS.

1. Financiación de proyectos de manufactura, difusión, infraestructura, impresión y distribución de las publicaciones culturales Independientes y Autogestivas gráficas y digitales.

2. Financiación de hasta el 70% de la compra anual de papel a las publicaciones culturales Independientes y Autogestivas gráficas mediante créditos blandos y con un plazo de  devolución de hasta 12 cuotas mensuales

3. Concurso anual de publicaciones culturales Independientes y Autogestivas destinado a premiar a los mejores proyectos otorgándoles un aporte en dinero anual para realizar inversiones productivas de hasta el 65% de los costos totales del proyecto.

4. Premio estímulo para nuevas publicaciones periódicas culturales Independientes y Autogestivas otorgándoles un aporte en dinero equivalente al desarrollo de los cuatro primeros números.

5. Compra de 500 ejemplares de publicaciones culturales independientes y autogestivas para distribuirlas en escuelas, bibliotecas y establecimientos educativos y de salud de la Ciudad de Buenos Aires.

6. Quita del IVA a las publicaciones culturales independientes y autogestivas.

PUBLICIDAD, DIFUSIÓN DE LAS PUBLICACIONES CULTURALES INDEPENDIENTES Y AUTOGESTIVAS.

1. Destina el 10% de pauta publicitaria oficial al sostenimiento del registro de las publicaciones Culturales Independientes y Autogestivas.

2. Garantiza la difusión y promoción de las publicaciones Culturales Independientes y Autogestivas  a lo largo y a lo ancho del país.

3. Propone que los medios de comunicación públicos destinarán tiempo y espacio a  la promoción y divulgación de las publicaciones Culturales Independientes y  Autogestivas.

Por Redacción Barullo

Proponemos construir un espacio plural donde se mezclen los géneros y las generaciones, con la calidad de los textos como única bandera.

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