Categorías
Barullo semanal

Mentiras y verdades de las Políticas Culturales (II)

El Siglo XIX.

Invitame un café en cafecito.app

Pasados los tiempos de la Independencia, dejando atrás la creación de los símbolos patrios, fundamentalmente la Bandera Nacional y el Himno Nacional Argentino, en el último cuarto del siglo XIX los artistas comienzan a recorrer un camino de intensa profesionalización y ven al Viejo Mundo como la meca de los conocimientos que tanto ansiaban obtener. Con las presidencias de Mitre y Sarmiento comienzan las ayudas promocionales del Estado nacional, la provincia de Buenos Aires y los distintos actores privados.  

En 1874, Lucio Correa Morales, primer escultor importante que tuvo Argentina y militante de la causa federal, viaja a Florencia mediante una beca creada por Mitre y otorgada por el entonces presidente Domingo Faustino Sarmiento. Allí estudia en la Real Academia de Bellas Artes. Del mismo modo, y un año más tarde, el pintor Augusto Ballerini obtiene el mismo beneficio para viajar a Italia para estudiar en el Instituto Real de Bellas Artes de Roma.

En 1881, el Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados registra que Correa Morales y Ballerini piden un subsidio para viajar a Europa. Los legisladores se lo niegan y hasta hay uno que dice: “…mejor sería subsidiar a alguien para que aprenda a plantar papas. En 1882, Alberto Williams, aristócrata nieto de Amancio Alcorta, y en 1884, Arturo Beruti, sanjuanino (Antonio Beruti, su abuelo, fue el creador de la escarapela), promovido por Sarmiento, ambos fundadores del nacionalismo musical argentino, viajan a Europa subsidiados para cursar estudios con los maestros más destacados de la época.

La formación oficial, desde la mirada de las elites porteñas, comienza a tomar un lugar importante en las Políticas Culturales argentinas.

Otro caso interesante de destacar es el del compositor Carlos López Buchardo. Emerge a comienzos del siglo XX habiendo estudiado con destacados profesores en Buenos Aires  y en Francia con Albert Roussel, quien junto a Debussy y Ravel fueron considerados oportunamente como los compositores más importantes de la escuela francesa. Además de su obra como compositor, López Buchardo se destaca por su tarea en la institucionalidad musical porteña. En Buenos Aires, es director-fundador del Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico en 1924 (hoy Conservatorio Nacional de Música «Carlos López Buchardo»), integra en distintas oportunidades el directorio del Teatro Colón, en 1923 es primer director de la Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad de La Plata, presidente de la Sociedad Nacional de Música, de la Asociación Wagneriana y Académico de Bellas Artes.

“La idea del Conservatorio Nacional nació en 1919 a través del maestro Ernesto de la Guardia, quien desde su cargo de miembro de la Asociación Wagneriana de Buenos Aires, publicó un proyecto de creación del Conservatorio Nacional. Cuando la Asociación Wagneriana presentó al Superior Gobierno de la Nación el proyecto de creación del Conservatorio Nacional de Música y Declamación, el presidente de la República era Marcelo Torcuato de Alvear, amante del arte, cuya esposa era Regina Pacini, una eximia cantante lírica portuguesa. El sueño de que el país tuviera una institución de esa naturaleza se concretó a través del Decreto Nº 1236 de fecha 7 de julio de 1924 firmado por el presidente de la Nación, Marcelo Torcuato de Alvear…” (Web oficial Universidad Nacional de la Artes – UNA).

Con estos argumentos, las Políticas Culturales del Estado Nacional, con fuerte diseño conservador, comienzan a influir fuertemente desde la educación con una marcada predilección por la cultura francesa. Su rol no fue descalificador y observable por las cosas que auspició, sino por las que ocultó, censuró y deslegitimó vinculadas al acervo musical expresado por los grandes repertorios de la música argentina.

Leé la primera parte ACÁ.

Invitame un café en cafecito.app

Por Hugo Vitantonio

Editor del blog El Observador Cultural y director ejecutivo de la Fundación MusiMedios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *