La “revista de las grandes firmas”, según rezaba el subtítulo de Columna, había empezado a circular en mayo de 1937 y se caracterizó por posicionarse políticamente antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Se encargó de difundir el pensamiento de autores estadounidenses y europeos, impulsando el debate y la difusión de obras literarias diversas. Salió hasta el número 64, en noviembre de 1942. Presentaba una mezcla entre autores consagrados y voces nuevas que estaban dando sus primeros pasos, como el caso de Marull.
César Tiempo había sido integrante del grupo de Boedo. Marull, que había formado parte de la Agrupación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores (Iape) en Rosario, vinculada al Partido Comunista, tenía afinidad ideológica con Tiempo. Incluso, décadas más tarde, en Uruguay, Marull entrará en contacto con la agrupación Tupamaros.
Después también publicará poemas —ambos incluidos en su primer libro— en dos revistas rosarinas: Nada más que un amor en la kermesse, publicado en marzo de 1939 en el número 10 del Boletín de Cultura Intelectual, y La ruta del hambre, que se presenta como un adelanto del libro Ciudad en sábado, en el único número publicado de la revista Nun, en abril de 1941. Desde 1936 está escribiendo una serie de poemas sobre Rosario que tienen un tono nuevo, diferente. La gran mayoría integrará Ciudad en sábado. Es llamativo, sin embargo, que Croquis para un invierno no figurara en el libro. Otros se perderán, como Frontera de la adolescencia, enviado por carta a Aída Albarrán desde Buenos Aires a mediados de 1980. Posiblemente perteneciera a un libro posterior, Sólidos, listado entre los inéditos extraviados.
Durante esos años para Marull el acceso a la literatura era limitado, como recuerda en una carta de junio de 1980, también dirigida a Albarrán: “Vivía en Rosario donde en la década del 30 nada llegaba. Estábamos lejos, a trasmano. Yo sólo conocía los nombres de Rimbaud, de Apollinaire, Corbière, Valéry, Mallarmé, los dadaístas, expresionistas, todos, pero no conseguía sus obras. Mi ocupación cotidiana era recorrer las librerías de viejo, desde Arroyito al Centro, pasando por Rosario Norte, caminando Wheelwright”.
En Croquis para un invierno ya se prefiguran algunos de los motivos de su libro. La ciudad no es protagónica, pero la calle se entremezcla con un registro más lírico, en una voz que todavía no se define, pero se empieza a afinar para dar con la nota justa.
El espacio urbano aparece solapado, difuso, como escenografía del poema. Incluso el tema de la despedida, tan recordado en su quizás más famoso poema, Triste, de 1964, y escrito en Montevideo, se hace presente en este texto temprano. En él ya se reconoce una nítida conciencia visual: a la manera de los vanguardistas, Marull juega con el espacio en blanco en medio de algunas estrofas.
El poema está escrito en verso libre, con métrica irregular, como laboratorio de la lírica que contendrá Ciudad en sábado. Se destaca el uso del pronombre personal “tú”, una marca de la poesía argentina de la época, que todavía no había adoptado completamente el voseo. Respecto al vocabulario, la palabra “troley” al final de la segunda estrofa resulta ambigua: puede referirse al tranvía o trolebús como también a una maleta. Esta opción parecería la más pertinente, ya que evidentemente se trata de una despedida. A pesar de su brevedad, también incluye una aliteración que construye una postal urbana: la repetición consonántica entre “canillita-altillo-amuralló”. Hay emociones a partir de objetos, más allá del lirismo y la metáfora.

Este poema, junto a una novela autobiográfica publicada por entregas en el semanario porteño El Informador Público (1986-1987), una crónica rural publicada en Status en 1982 (y rescatada en Barullo en 2019) y un prólogo de 1976 a otro autor formarán parte del libro de próxima aparición La señora que yo amo y otros textos, que publicará Q Ediciones, de la editora rosarina Paola Chinazzo. El volumen recopila material disperso del autor santafesino o rosarino que fue recuperado a partir de investigaciones hemerográficas. Después le seguirá otro que reúne sus notas periodísticas en El Informador Público. A continuación, el poema encontrado:
Croquis para un invierno
Especial para Columna
Alguien
pasó un trapo de ausencia en tus pupilas.
Quietud redonda.
Situada frente a un invierno
—de soledad—
quebrado en el espejo.
¿Ves? Esos
recuerdos se llevan el día muerto.
Seco. Torcido. De adiós.
Sin ansiedad ni duda.
Instrumental.
Acaso en un troley sometido.
Huye.
Ya no podré decirte. Adiós.
Quizá miremos
así —intimidades—
por el lento cortejo de la ventana.
El canillita que habita el altillo
amuralló su anemia peligrosa.
El amor de la inglesa
pegado a la cartulina gris de todos los días.
Sin amor.
Tú y yo.
Intimidad.
Tibieza de mirar juntos
caer —una a una—
las hojas de un calendario.
Llévate.
Llévate tu orfandad de plomo.
Lejana de palabras.
Sin oeste.
Atardecer.
El viento en cueros. Luego,
la callecita cercenada que termina
allí.
Donde tú dejaste de ser.
Afuera.
Facundo Marull


