Diario de un canillita

“Entre paredes de chapas, cielorrasos de cielo y duchas de nubes, los canillitas cruzamos el tiempo junto a clientes y amigos unidos por un mismo amor, el periodismo gráfico. No existe comprador que no desnude sus pensamientos frente a nosotros. La misma persona que alguna vez fue incondicional al semanario Anteojito, adquirió revistas condicionadas mediante excusas infantiles en su adolescencia, compró luego publicaciones de política, caza y pesca, hoy nos visita buscando troquelados para sus hijos. Los carteros y los canillas somos conscientes del tesoro que transportamos”. Escribe Víctor Maini.