Nuestro cronista participa de una visita guiada al cementerio El Salvador. En este caso, el espacio público está reservado al recuerdo y la memoria de ciertas mujeres rosarinas.

Fotos: Carla Scolari

En Barullo priorizamos la lectura en papel; para leer las notas completas deberás comprar la revista. ¿Dónde se consigue?

Como un espejo mudo, detrás de los muros del cementerio El Salvador se erige una ciudad duplicada. Una ciudad silenciosa donde, sin embargo, la memoria habla a través de una imponente mezcla de panteones fastuosos y destacadas obras escultóricas que enmarcan un recorrido de asombro. Ahora, que es de mañana y el sol tibio se abre paso entre las nubes que cruzan el cielo, en la escalera que baja del propileo hacia las calles internas del cementerio se amontona un grupo de personas en actitud de espera. El guardia pide por favor que dejemos libre el paso y nos entrega un folleto informativo. Al principio somos poco más de una veintena; yo, uno de los pocos varones entre un montón de mujeres. En las muñecas o en torno a las correas de sus mochilas muchas, sobre todo las más jóvenes, exhiben el pañuelo verde como bandera del corazón. Son los primeros indicios que demuestran que la de hoy no es una visita guiada más.

Continuar leyendo en la edición impresa #02

Javier Núñez

Escritor y coordinador de talleres literarios. Soy hincha de Newell’s y padre de tres hijos. Lector compulsivo de libros e historietas, crecí tratando de contar mis propias historias. Con La doble ausencia gané en México el premio Sergio Galindo a primera novela. Mi último libro es La feroz belleza del mundo. Tengo algunas cuentas pendientes, viajes que ya no podré hacer y sueños a los que no renuncié. No creo mucho en Dios ni Dios cree mucho en mí, y así quedamos a mano.
Javier Núñez

Latest posts by Javier Núñez (see all)

Categorías:#02 Un día en...

2 Comentarios

La memoria de las mujeres

  1. Los invito a interiorizarse de la absoluta desaparición de las dieciseis Teachers of Sarmiento, que educaron a futuras maestras, desde el Normal 1 de Rosario. Nos quedan seis de ellas, inhumadas en el Cementerio de Disidentes. Hasta el siglo 21, se las había hecho desaparecer del quehacer e ideario cultural rosarino.

Deja un comentario